Pucha, problemas del corasound, me cargan los curiosos, me carga cuando las personas se atreven a medias; porque las cosas son o no son. Como yo soy homosexual, como tú resultas serlo conmigo a veces, como formábamos sólo uno.
Pero más me cargas tú y ese afán de
aparentar alguien que no eres, que nunca fuiste y jamás serás, al menos conmigo. ¿Sabes? Lo que más me
carga es que nunca te atreviste a confiar del todo en mí, por más que te lo
pedí; por más que lo intenté nunca quisiste ayuda y nunca quisiste descubrirte
a ti mismo. Sin darme razones yo supongo que tuviste miedo, miedo a nosotros, a
tu familia y amigos, a lo que se te venía por delante y al qué dirán. Porque
claro, eso siempre te ha importado más que estar bien contigo, entonces pienso:
¿Qué podrían decir de algo que se veía venir? ¿Qué más se podría decir cuando
ya todos lo saben?, cuanto tu mamá se lo espera, cuando tu sobrina te ha visto
en las escenas más extrañas, cuando te
han visto conmigo, cuando tus amigos
te lo han preguntado.
No sé qué pensar en realidad, no
entiendo el verdadero porqué de ocultarse, no entiendo por qué me lo dices todo
como si yo no supiera de qué hablas, piensas o intentas decirme. Se te olvida
que yo también lo viví y quizás de una manera más intensa. Tampoco sé cómo
reaccionar cuando interrumpes mis conversaciones, cuando arrastras a las
personas contigo y cuando intentas marcar territorio con tu típico “este es
segundo y no cuarto.” Momentos en los que
sólo pienso en que erís un cabro hueón. Cuando más me cuestiono si de
verdad tu mamá te deja venir solo al colegio, y más importante, si te dejan
volver solo a tu casa; porque cualquier día de estos no vas a volver. Igual chistoso el hecho de pensar que algún
día desaparezcas por completo. Pero no, porque igual me preocupo por ti, de que estés
tranquilo y de alguna manera u otra estés bien; de que los recuerdos no te traigan
problemas y de que mucho menos te atormenten.
Igual le conté todo a mi mamá, y lo
único a lo que atinó a decirme fue que estaba enamorado y que “el amor nos
vuelve nobles.” Y yo diciendo: - Claro, tan noble que después de nuestra
trágica casi historia de amor me enteré de todas las estupideces que hiciste y
me ocultaste. A pesar de todo, creo que fuiste una parte importante, muy
importante, de mí; un año y poco más que claramente no desperdicié, tiempo en
el que disfruté tu compañía y tú de la mía, tiempo suficiente que me sirvió
para madurar un poco, para aprender a priorizar las cosas. Después de todo
nunca te voy a superar, supongo, porque
contigo me movió más la ternura que el propio líbido, porque aún conservo el
cariño que provoqué en ti, porque aún
reviso tus cosas y aún te miro en el patio siendo “feliz” a tu manera.
Ya, me voy antes de
que me dé más pena de la que tengo y quedar en vergüenza una vez más, aunque sea con mis compañeros. Como de costumbre,
escuché una canción para poder escribir, Countdown
de la negra Beyoncé, la misma que usé para la entrada de la Saturno. Buena onda.