miércoles, 27 de marzo de 2013

CAPRICHO.

Me emputece que seas así, un pendejo culiao; y me produce risa-ternura que aún intentes ocultarte, siendo que eres evidente, por eso me gustas y me sigues llamando la atención. porque me encanta cuando nos encontramos en el baño, te pones nervioso y me empiezas a mirar a través del espejo, porque sé que cuánto te gusta que me eche perfume porque te vas acercando de a poco sin darte cuenta, y sobretodo me encanta, cuando haces estupideces para que te hable o tengamos algún tipo de interacción, y debo reconocer que a veces me dan ganas, pero tú me dejaste en claro que nunca volveríamos a ser nada y que no debía volver a hablarte; aunque nunca me hayas dicho porqué. y te odio, cuando hablas más de la cuenta, cuando te entrometes en lo que no debes, cuando te comportas como toda una maraca pasiva y cuando no sé porqué chucha, aparentas algo que no eres, hetero. A veces bien y otras mal, algunas cosas que resultan y otras que no... entonces sufro, y me confundo porque igual te he pillado mirándome en el patio, en la escalera, en tu sala cuando voy por banda como hoy día, cuando buscas maneras de intervenir un poco con tus "este es segundo, no cuarto... ¡segundo!, con un dos" y te ignoro de puro antipático, porque igual por dentro me muero de ganas de agarrarte muy fuerte y darte un beso, y no me importa si es al frente de todos, esté quien esté mirando, aunque tu sobrina quede en shock y así el resto de nuestros compañeros más hueones; porque aún me gustas y aún mantengo eso que siempre te dije que valoraría y cuidaría más que nada, el cariño.
Pucha, problemas del corasound.


Puedes mirarme pero no tocarme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario